Puerta de Alcalá (Madrid)

Puerta de Alcalá (Madrid)


La Puerta de Alcalá es una de las grandes aldabas reales que permitían el acceso a Madrid y está situada en todo el centro de la Rotonda de la Plaza de la Independencia, justo en el cruce de la calle homónima con las calles Serrano, Alfonso XIII y Salustiano Olózaga.

Esta magnífica aldaba fue parte del ambicioso plan de Carlos III para modernizar artísticamente a Madrid durante el siglo XVIII y elevarla al mismo nivel de las principales capitales imperiales de Europa.

Su diseño arquitectónico, claramente neoclásico y terminado para 1778, fue obra del afamado arquitecto Francesco Sabatini, quien la dotó de un aspecto similar a los Arcos de Triunfo romanos con la intención de que su exterior mirara hacia oriente.

Desde su inauguración, la Puerta de Alcalá adquirió una gran relevancia dentro de los madrileños asociándola con la grandeza del Imperio Español, y para el siglo XIX ya formaba parte del imaginario colectivo como uno de los íconos más representativos de la ciudad.

Desde el siglo XVIII hasta la actualidad este monumental arco ha experimentado diversas reformas y transformaciones urbanas pasando de ser el hito que delimitaba la ciudad, y que después del ensanche del siglo XIX se amplió mucho más, llegando a convertirse en un atractivo turístico de primer orden.

Además de representar a Madrid a lo largo de los siglos, la Puerta de Alcalá también se ha transformado en el emblema de muchas manifestaciones civiles, especialmente políticas y sobre todo artísticas, debido a que ha sido escenario protagónico de gran cantidad de cambios en la historia de Madrid y de España.
   
 
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