La Iglesia de San Antonio de los Alemanes, cuya fundación original era San Antonio de los Portugueses, es un templo de inconfundible estilo barroco situado entre la unión de la Corredera Baja de San Pablo y la Calle Puebla, en pleno distrito Centro de Madrid.
Esta iglesia presenta ciertos detalles que la distinguen y la hacen muy especial, el primero de ellos es su sobria fachada y chapitel y el uso de materiales como yeso y ladrillo en su construcción, pero muy especialmente porque se trata de uno de los pocos templos de planta elíptica que existen en España y el hecho de que sus paredes y cúpula están pintados al fresco, además de una fachada post-herreriana.
La iglesia, cuya construcción duró entre 1624 y 1633, se construyó para complementar el Hospital de san Antonio de los Portugueses y posee un curioso chapitel octogonal al exterior, es decir, una cúpula encamonada, algo poco común en arquitectura y probablemente motivado a su modesto presupuesto.
Algo que impacta a primera vista es su espectacular estilo de ilusionismo barroco en el interior donde las pinturas al fresco, que cubren por completo todas las paredes de piso a techo, se unen a las esculturas de los retablos y a la arquitectura en general para formar un efecto óptico de movimiento, lujo y colorido.
Los magníficos frescos narran la Apoteosis de San Antonio lleno de simbolismo y de una excelsa elaboración, obra del afamado artista Juan Carreño de Miranda que se entremezcla con la espectacular arquitectura fingida a modo de tambor de Francisco Rizi, quien también pintó las obras en el primer tramo de la cúpula.
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