La Cripta de Puerto Obispo fue descubierta durante unos hallazgos arqueológicos en el año 1986 en los alrededores del flanco sur de la Catedral de León y desde entonces se han convertido en un auténtico atractivo turístico debido a su inmenso valor histórico y patrimonial.
La cripta conserva los restos de los legionarios romanos pertenecientes a la Porta Principalis Sinistra del Séptimo Campamento Germina, además de las ruinas de las espectaculares letrinas que eran parte de las termas de dicho campamento.
El área donde está la cripta es de gran tamaño y se sospecha que podrían ser más grandes que el propio terreno en donde actualmente se encuentra el terreno de la catedral.
De hecho, a mediados del siglo XIX fueron descubiertos unos restos durante unas obras de restauración efectuadas en la catedral, por lo que se especula que se trata de un área aún mayor llegando inclusive hasta la Plaza de la Regla, en donde también fueron halladas otras ruinas de unas estancias caldeadas por medio de una especie de cámara de aire en su subsuelo por la que circulaba el aire caliente.
La Porta Principalis Sinistra era un enclave que daba acceso a lo que en ese entonces era un gran campamento romano, en donde en el pasado se encontraban torres de gran anchura y longitud. Los restos de dichas torres pueden verse al costado norte de la cripta.
Dada su enorme antigüedad y evidente importancia, la Cripta de Puerta Obispo se ha convertido en una parada obligatoria para los turistas y uno de los enclaves más visitados por académicos y estudiantes.
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