La topografía abrupta de León, con sus zonas montañosas, su páramo y sus excelsas tierras agrícolas le han permitido a León desarrollar una cocina interesante y tan personalísima que la mayoría de sus elaboraciones y platos incluyen “de León” al final de las oraciones.
Una cocina con dos influencias
La cocina leonesa se alimenta de dos influencias determinantes en su cocina, la asturiana y la gallega, lo que se evidencia en preparaciones como la cachelada leonesa, el lacón con grelos o sus patatas cocidas con chorizo.
Se trata de una herencia culinaria basada en la ganadería porcina, lanar y vacuna, pero también en la gran variedad de productos agrícolas.
Asimismo, en sus productos lácteos, en especial sus excelentes quesos hechos con leche de cabra donde destacan los quesos de vaca de león, el queso de la Armada y especialmente el mundialmente conocido queso de Valdeón.
La matanza y la pesca
La fama de los productos de la matanza es harto conocido en toda España, en especial sus embutidos como la morcilla de León, un tipo de morcilla de cebolla exclusiva de León, el jamón de Villamanín, los botillos y las salchichas de Trobajo del Camino.
Además de sus embutidos León ofrece cecinas exquisitas y platos a base de carne vacuna muy populares como los callos a la leonesa, los batallones de Valencia de Don Juan y sus distintos guisos a base de cordero, como el cordero asado y las asaduras del cordero.
También la carta culinaria en carne se abastece de los muchos jabalíes de la región con los que se hacen guisos con arroz y demás legumbres y hortalizas propias de León.
Gracias a sus más de 3 mil kilómetros de ríos, León se abastece de una inmensa cantidad de pescados, en especial la trucha, con la que se preparan guisos, asados y escabechados exquisitos. La calidad de sus truchas y el atractivo y popularidad de estos platos han hecho que cada año se celebre La Semana Internacional de la Trucha.
Este evento alberga una gran cantidad de turistas y ha elevado, aún más, la reputación gastronómica de León entre los pescadores y comensales más exigentes.
Sus ríos también son abundantes en cangrejos y ranas, lo que se traducen en platos muy apreciados y populares como la sopa leonesa y las ancas de rana, que también se hacen en tortillas.
El bacalao también es parte integral del menú leonés apareciendo en platos muy populares como la salazón de bacalao y el bacalao ajoarriero.
Una cornucopia de hortalizas y verduras
La topografía y las condiciones climáticas han hecho que la agricultura de León esté muy desarrollada, gracias a eso son abundantes las legumbres, en especial las lentejas y las alubias, con las que se elaboran deliciosos preparados con chorizo y morcilla, además del cocido maragato y la olla berciana.
Los pimientos de la región son parte importante en la elaboración de otros platos como los pimientos de El Bierzo y las empanadas de batallón.
De igual manera, el puerro, los frijoles y la col se usan para elaborar todo un abanico de platos con carne y pescado muy populares en toda la región.
Tan dulce como la vida
Así como su carta gastronómica es extensa en elaboraciones a base de cerdo, pesca y caza mayor, su deliciosa repostería se caracteriza por una gran variedad de dulces muy apreciados y populares.
Entre los más destacados están las galletas de hierro, los hojaldres, los imperiales, los mantecados, los lazos y los nicanores.
Otros postres son las tartas de trucha, los merles, las yemas, el mazapán sin almendra, las orejas, que se sirven principalmente durante las celebraciones carnavaleras, los chocolates en taza, las rosquillas de anís, los frixuelos y el higo imperial.
Vinos de exportación
León también es muy reconocido por ser en donde se producen algunos de los mejores vinos de la región, varios de ellos de calidad de exportación, la gran mayoría proviene de Tierra de León y del Bierzo.
Durante la Semana Santa se bebe la tradicional limonada leonesa que se prepara con un cóctel de vino, limones, frutas y especias.