Se trata de un monasterio barroco que alberga una comunidad de la orden de Carmelitas descalzas de clausura. Los fundadores del convento fueron doña Juana de Quesada y don Francisco Palomino Ulloa, matrimonio que donó su casa y la de Alonso de Guzmán en el año 1615.
El convento de Santa Teresa guarda muchas de las obras que pertenecían al monasterio de las carmelitas de Beas de Segura, que después de desaparecer se trasladaron a Jaén. Entre los tesoros más importantes podemos destacar la campana que llevó Santa Teresa de Jesús y el manuscrito creado por San Juan de la Cruz, titulado Cántico espiritual, y conocido como el Manuscrito de Jaén.
Mientras tanto, la iglesia fue construida durante la segunda mitad del siglo XVII y fue costeada por Eufrasio López de Rojas, quien tenía dos hijas religiosas que vivían en el convento. Fiel al estilo carmelitano, se trata de un templo austero. Arquitectónicamente, uno de los elementos más relevantes es el retablo mayor, que cuenta con lienzos creados durante los siglos XVII y XVIII.
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