El casco antiguo de San Sebastián, conocido también como la Parte Vieja, es como su nombre indica el sector más antiguo de la ciudad. Está situado en los límites de la antigua muralla donostiarra y es uno de los principales atractivos turísticos con que cuenta la ciudad.
Los orígenes del casco antiguo se sitúan en el siglo XII cuando fue fundada la ciudad y su influencia duró hasta el año 1863, cuando se derriban las murallas y se da inicio al ensanche urbano y la posterior modernización de San Sebastián.
Del casco antiguo original todavía se conservan algunos restos de la muralla original en el sector del puerto, además de una de las famosas portaletas, las antiguas puertas de acceso a San Sebastián, pero lamentablemente su trazado urbano original desapareció después del devastador incendio y saqueo provocado por las tropas napoleónicas durante la Guerra de Independencia.
Además de una pequeña parte de la muralla original, también se conservó una manzana de construcciones que formaban parte del alojamiento de la oficialidad portuguesa e inglesa, así como algunos templos importantes como la Basílica de Santa María del Coro y la Iglesia de San Vicente.
Sin embargo, a mediados del siglo XIX se llevó a cabo una reconstrucción de todo el casco antiguo con un nuevo perfil urbano más moderno que se hizo característico en España durante el período del Ensanche y que permitió aumentar los límites naturales de la ciudad con el propósito de aumentar su población.
En la actualidad, el casco antiguo de San Sebastián es un punto de encuentro para los visitantes y turistas que admiran sus bellezas patrimoniales y disfrutan de los muchos bares, restaurantes y locales comerciales que se encuentra en sus alrededores.
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